Primero una de estas breves introducciones que son necesarias pese a que solamente se usen para decir " y sin más preámbulos...".No, no es el caso, pero después de tantos meses sin dar la cara me parecía justo pedir disculpas.No es que la inspiración haya desaparecido, simplemente he decidido plasmarla de una forma distinta sobre un trozo de papel.Vamos, que he estado de exámenes.Ahora empiezo una serie de textos(sin rozar siquiera la autoayuda) que creo publicaré por aquí de forma intermitente por tal de ilustrar la vida de los negados de la vida que, como yo, intentamos lidiar con la vida y con los seres humanos sin demsiado éxito.El primero de ellos, que es el que traigo hoy, responde a una situación en la que me he dado cuenta de que si fuera un poco más invisible sería un poco más visible para los demás.
Que te quieran mucho es tener una capacidad extrasensorial para obviar los detalles.Que te quieran bien es querer y esperar indefinidamente, además de tener una confianza indeterminada en el buen hacer de la gente.
Para querer se necesitan una colección de buenas intenciones y un almacén de sonrisas y pañuelos.Para que te quieran se necesita algo de tiempo y de confianza.Por último, sentirse querido requiere una pizca de falsedad, otra de autoestima y más olvido del que creo que puedo llegar a tener. Es por ese estatus casi divino por lo que este último punto se convierte en una droga o en un quebradero de cabeza, todo dependiendo de los efectos secundarios que uno quiera ver.
Llegados a este punto, permitidme la licencia de dar uno de esos consejos osados que se predican sin el ejemplo: preocuparos por querer independientemente de lo que recibais.Recibir no es siempre cuestión de dar a los demás, muchas veces está íntimamente ligado a lo que uno entiende por recibir y a lo íntimamente que ligamos el verbo recibir con el adjetivo gratificante.Yo puedo ser una especie de muro de hierro humano, o puedo ser especialmente susceptible a los ojos del mundo.Así, por mucho que me quieran yo me veré como un ser odiado cuando me mire en el espejo.
Lo importante es no convertirse en uno de esos fantasmas que quieren sin querer realmente; una especie de aparición que muere poco a poco porque morir de repente es demasiado cruel para lo que uno puede soportar.Cuando te quieran demasiado y de una forma demasiado obvia preocúpate, eso va más relacionado al odio que al amor –la materia del odio la trataremos otro día, que hoy tengo las venas alegres- y es peor de lo que uno pueda pensar.
Mientras uno se vaya a dormir pensando que alguien le odia la cosa va bien.El día que todos te quieran échate a temblar.
x_V
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Muy buena reflexión!
ResponderSuprimirGracias =)
La última frase me encantó^^
ResponderSuprimirBesotes nena!!!!